lunes, 16 de febrero de 2026

La Edad de los Metales



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La Edad de los Metales es una de las tres grandes etapas tecnológicas en las que tradicionalmente se ha subdividido a la prehistoria.

Comienza en el 6000 a. C. y termina en el 1000a. C. 

Es el periodo que siguió a la Edad de Piedra y durante el cual el ser humano empezó a fabricar objetos de metal fundido.[1]​ La existencia de procesos metalúrgicos es indispensable para adscribir una cultura arqueológica a esta etapa, ya que los metales nativos eran trabajados por martilleado desde las fases iniciales del Neolítico.[2]​ Siguiendo este criterio, la Edad de los Metales comenzaría con las primeras evidencias de fundición del cobre, que son del VI milenio a. C. (en Anatolia y los montes Zagros) y acabaría con la progresiva entrada en la historia de cada región (en Europa esto se produjo durante el I milenio a. C.). En Mesopotamia y Egipto coincide ya con el desarrollo de la escritura y por tanto la metalurgia allí es plenamente histórica.[3][4]

Esta etapa se ha subdividido tradicionalmente en Edad del CobreEdad del Bronce y Edad del Hierro. De manera simplificada, la Edad del Cobre coincide en la mayor parte de Europa con la segunda mitad del IV milenio a. C. y casi todo el III milenio; el Bronce correspondería al II milenio a. C.; y el Hierro con el I milenio a. C., época en la que el continente entró en la Historia.

Características

  • La Edad de los Metales fue un lapso de tiempo que se caracterizó por la introducción de la metalurgia en algunas regiones del mundo.
  • Se divide en tres etapas definidas por el predominio de un determinado metal: Edad del Cobre, Edad del Bronce y Edad del Hierro.
  • Sus fechas de inicio y final varían según las regiones, pero su comienzo se sitúa entre el 5500 y el 4500 a. C. en el Oriente Próximo y Europa.
  • La Edad de los Metales significó el abandono de la Edad de Piedra y fue acompañada de otras transformaciones culturales, como la escritura.

Lo que usualmente entendemos como Edad de los Metales fue diferente para cada región particular, y por lo tanto no puede constituirse en un criterio universal para la historia de la humanidad.